Perdonar
ACERCA DE LA PELICULA
Al comienzo del proyecto formulamos la pregunta del perdón de la siguiente manera: ¿Perdona con facilidad? ¿Qué es lo que no podría perdonar? Pero durante las primeras entrevistas, notamos que aparte de unas pocas personas que dijeron que guardan rencores, la inmensa mayoría de los entrevistados dijo que "perdonan con facilidad". Al menos en el nivel de las intenciones, la moralidad, la religión, etc. De manera que formulamos la pregunta de otra manera: ¿Hay alguien a quien no haya perdonado y por qué? La respuesta no fue tan sencilla. Perdonar en general, por supuesto, perdonar que no hicieron lo que se esperaba de ellos, a la esposa infiel, es un poco más complicado, para no mencionar crímenes u otras atrocidades, donde hay otra serie de consideraciones sobre las que reflexionar...
No se puede hablar del perdón en el caso de una tragedia sin plantear en ciertos casos la cuestión de justicia, venganza, ira o pesar. Realicé entrevistas en Argelia, Líbano, Camboya, en un campo de refugiados en Darfur y en Ruanda... En cada uno de estos países, plantear la pregunta sobre el perdón fue muy difícil. Esto es más cierto cuando el país del que uno vino tiene cierta responsabilidad política, como por ejemplo, implicación del ejército en los trágicos eventos que han vivido las personas con las que uno se encuentra. Incluso en un país que obra por lograr la reconciliación nacional, como por ejemplo Argelia o Camboya, la pregunta nunca es fácil de plantear.
Recuerdo que en una de las reuniones organizadas durante la exposición en el Grand Palais, el historiador Jacques Sémelin, que ha trabajado mucho sobre los genocidios del siglo XX dijo, refiriéndose a Ruanda, que antes de hablar de perdón tiene que haber un tiempo de duelo. Vann Nath, un camboyano que huyó del campo de torturas S21, dimo que el gobierno pidió a los camboyanos que se reconciliaran, mientras que los perpetradores negaban lo que habían hecho. Nadie acudió a él para reconciliarse. Además, ¿con quién reconciliarse?
También pienso en el americano que no figura en esta edición, dijo que en su opinión había tenido éxito y, cuando dio los motivos o bien las circunstancias que lo ayudaron, nos contó de la fe en el mundo de posibilidades que le brindó su madre tras escapar de los campos nazis. No sé qué palabra utilizar para el camino interno que esa mujer recorrió para transmitir a sus hijos ni odio, ni temor, ni rebeldía, pero tengo la impresión de que el resultado está íntimamente relacionado con el perdón.
Baptiste Rouget-Luchaire
No se puede hablar del perdón en el caso de una tragedia sin plantear en ciertos casos la cuestión de justicia, venganza, ira o pesar. Realicé entrevistas en Argelia, Líbano, Camboya, en un campo de refugiados en Darfur y en Ruanda... En cada uno de estos países, plantear la pregunta sobre el perdón fue muy difícil. Esto es más cierto cuando el país del que uno vino tiene cierta responsabilidad política, como por ejemplo, implicación del ejército en los trágicos eventos que han vivido las personas con las que uno se encuentra. Incluso en un país que obra por lograr la reconciliación nacional, como por ejemplo Argelia o Camboya, la pregunta nunca es fácil de plantear.
Recuerdo que en una de las reuniones organizadas durante la exposición en el Grand Palais, el historiador Jacques Sémelin, que ha trabajado mucho sobre los genocidios del siglo XX dijo, refiriéndose a Ruanda, que antes de hablar de perdón tiene que haber un tiempo de duelo. Vann Nath, un camboyano que huyó del campo de torturas S21, dimo que el gobierno pidió a los camboyanos que se reconciliaran, mientras que los perpetradores negaban lo que habían hecho. Nadie acudió a él para reconciliarse. Además, ¿con quién reconciliarse?
También pienso en el americano que no figura en esta edición, dijo que en su opinión había tenido éxito y, cuando dio los motivos o bien las circunstancias que lo ayudaron, nos contó de la fe en el mundo de posibilidades que le brindó su madre tras escapar de los campos nazis. No sé qué palabra utilizar para el camino interno que esa mujer recorrió para transmitir a sus hijos ni odio, ni temor, ni rebeldía, pero tengo la impresión de que el resultado está íntimamente relacionado con el perdón.
Baptiste Rouget-Luchaire
Director

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